22 abril, 2016

¿ Y si no pones deberes?

Teen boy study with computer and books

La OMS, no yo, repito, la OMS alerta de que los deberes perjudican la salud. Pregúntate si tú, como profe, harías algo que perjudicara la salud de tus alumnos. ¿Fumarías en clase? ¿Les obligarías a fumar? ¿Les obligarías a comer bollería industrial en casa? ¿Fomentarías que tuvieran conductas sexuales de riesgo? NO. Ya sé que no. Y ya sé que te puede parecer que exagero la compración. Tienes razón. Exagero para que te des cuenta, profe, de que la salud de los alumnos me parece la razón definitiva para que los docentes nos replanteemos lo que significan los deberes, el formato actual, el sistema de evaluarlos y su utilidad. Por salud, hazlo.

Aquí tienes la noticia en que se hace referencia a este estudio de la OMS al que me refería antes.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/educacion/oms-alerta-deberes-perjudican-salud-5021541

Te propongo que le des vueltas y que decidas no ponerles deberes a tus alumnos. Sí, ya sé que no es habitual, pero ¿por qué hemos de hacer la misma enseñanza que nos daban a nosotros si nuestros alumnos ya no se parecen en nada a cómo éramos?

Yo lo probé ya hace muchos años. Hace nueve años decidí al empezar un curso que estaba harto de jugar al pilla pilla con mis alumnos para comprobar si habían hecho el trabajo que les había mandado hacer en casa. No me daba ningún resultado y me sentía más un poli que un profe, eso me dejaba una sensación muy desagradable de trabajo inútil y de mal rollo que no me ayudaba nada a conseguir que se motivaran en mis clases. Entonces decidí que ya había bastante de eso. Que no pondría deberes y que, por tanto, todo el trabajo lo íbamos a hacer en el aula; reduje las explicaciones que los alumnos ya encontraban en el libro o en internet y dediqué gran parte de las clases a hacer actividades prácticas que después les servirían para aprender más y hacerlo mejor.

Cuando lo planteé a mis compañeros me encontré con pronósticos de desgracias inimaginables, que todo iría fatal y que prácticamente me estaba suicidando profesionalmente. Yo doy clase de Lengua Española a alumnos de bachillerato y, claro, se examinan de la Selectividad. Reconozco que el primer año que lo puse en práctica pensé que igual estaba metiendo la pata y que podía pasar que mi invento lo pagaran aquellos alumnos, si después los resultados eran un desastre. Pero a pesar de las dudas tuve fe en la idea porque estaba harto de deberes de mi etapa como estudiante y de los que habían tenido que hacer mis hijos que siempre me habían parecido una exageración que les impedía hacer una vida normal de niño y de adolescente. En resumen, que decidí seguir adelante.

Las clases se convirtieron en experiencias más dinámicas y prácticas y cada alumno me plantea sus dudas de manera directa porque estas aparecen cuando yo estoy para resolverlas. Si las dudas surgen en casa es imposible que el alumno las resuelva y eso genera dos reacciones posibles, a cuál peor: la de los alumnos que se preocupan por su trabajo y no pueden resolverla es la angustia; la de los que les da lo mismo es el pasotismo. Yo creo que los que toman la segunda opción aciertan. Una vez eliminados los deberes, ni angustia ni pasotismo. Problema resuelto.

Os diré que los resultados de los alumnos en Lengua Española de la Selectividad nunca habían sido tan buenos y nadie suspendió la prueba de Lengua. Desde entonces, y ya van nueve años, nadie ha suspendido la materia de Lengua Española en la prueba de Selectividad. Esto no pasa porque yo sea muy buen profe, ni porque mis alumnos sean unos apasionados de la Lengua Española, pasa sencillamente porque el sistema es perfecto para ellos y ellas, los cuida, tiene en cuenta que tienen vida después del cole y les regala tiempo. Cuando pasa esto los alumnos te lo devuelven con interés y sus resultados son mejores. Un éxito total. Todos contentos.

Probadlo. Atreveros a hacerlo, a cambiar la creencia de que hemos de poner deberes y que los hemos de hacer trabajar fuera de clase, que hemos de convertirnos en polis. Cambiad el rol y convertiros en algo más, en un profe que resuelve problemas en lugar de crearlos y que encima les regala algo muy valioso.

Regaladles tiempo y veréis como os lo devuelven con interés.

 

Jaume Josa, abril de 2015

laescuelacoach

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