23 abril, 2016

No expliques, haz que pasen cosas en tu clase

success formula with idea, passion, time and action ingredients - a set of isolated crumpled sticky notes

¿Cuánta atención crees que te prestan tus alumnos cuando explicas un tema? ¿Le has dado vueltas al porcentaje de alumnos que dan el cien por cien de atención cuando estás explicando? ¿Has reflexionado, con pruebas empíricas irrefutables, cuanto tiempo es el máximo de atención que te pueden dar?

Probablemente no. No nos engañemos. A todos estos parámetros en el mundo de la escuela no les damos demasiada importancia y a mí me parecen fundamentales para determinar el grado de éxito de aquello que haces en una clase. En una  empresa de cualquier sector sería imposible que hiciesen una inversión mínima sin tener clarísimos estos parámetros u otros similares antes de empezar nada. Un profe, en cambio, puede prepararse una clase en la que explicar durante cincuenta un tema sin haberle dado vueltas a si de ese tiempo se aprovechará todo o tirará a la basura la mayoría. Increible, pero cierto.

Vamos a ver qué podemos hacer para extraer el máximo de rendimiento a nuestra inversión. A esto se le llama ROI, buscalo en internet y verás…

 

  1. Conoce a tu cliente / alumno

Ya sabes que yo recomiendo siempre conocer muy bien a tu cliente antes de intentar venderle nada. Soy profe de márquetin y no puedo evitar pensar así. Muchas veces decimos, «no todos los alumnos son iguales». Me hace gracia. No es que todos los alumnos no sean iguales, es que no hay ninguno igual al de al lado. Por tanto conocer las características de todos será difícil, ya lo sé, pero aun lo será más si ni siquiera se lo has preguntado. Por tanto mi recomendación es que empieces invirtiendo en conocer a tus clientes. ¿Cómo? Preguntándoles, evidentemente.

Empieza preguntándoles con un cuestionario sencillo y claro qué interés tienen en tu asignatura, en aquello que deberan aprender, para qué piensan que les servirá en el futuro, cuánto tiempon disponen para dedicar a trebajar contigo, qué opciones de futuro se plantean… Estas y otras preguntas similares te darán una pista de cómo son tus clientes con respecto a tu servicio y podrás conectar con ellos de una forma mucho más precisa.

 

  1. Despierta su interés

En la era de la comunicación en la que un alumno tiene en casa 50 canales o más de televisión y todo el mundo a un clic a través de internet no parece que una explicación oral hecha por ti sea algo muy motivador, no nos engañemos. Yo me considero un buen profe, un gran explicador de historias, pero eso dejará de funcionar si lo hago siempre. Es como ir a ver una película buena en la que siempre pasa lo mismo. Explicarles lo que les interesa es la clave, para ello hará falta que sean tus alumnos los que se den cuenta de lo que les interesa saber. Para encontrarlo utilizo algún recurso que les llame la atención y será después de eso que llegarán las preguntas, lo que quieren que les explique porque les interesa. A veces lo explico a una persona y otras eso es de interés general y cuando eso pasa la mayoría están atentos. Si consigo que pase eso, yo no he de hacer pràcticamente nada extraordinario, ellos son los que ponen interés porque necesitan lo que yo estoy explicando para avanzar. Un texto, un vídeo, un planteamiento inicial, una noticia, una imagen, una situación de clase, una página web, una consulta a través del móvil, un debate breve… pueden ser el punto de partida de una explicación, peo al revés es probable que ya no funcione.

 

  1. Haz que tus clases sean prácticas

Convierte aquello que quieres que aprendan en cosas que HACER. No des demasiadas instruciones sobre lo que han de hacer, que lo tengan que buscar, que hablen entre ellos para llegar a conclusiones sobre lo que pueden hacer y que finalmente lo hagan. La teoría no es importante si finalmente saben cómo hacerlo. Practicar una cosa en el aula, que es el lugar donde tú vas a estar, es mucho más útil que hacerlo en casa. Que tu actitud sea activa. Muévete entre las mesas para resolver dudas, levántate las veces que haga falta para resolver las dudas que puedan aparecer; que te vean como alguien que les anima a hacerlo bien, no como alguien que les juzga. Promueve que te hagan preguntas, diles que eso lo valoras positivamente, que para ti tiene mucho valor.

 

  1. Que lo que van a aprender sea útil

Empezar cualquier tema explicando para qué sirve eso que vamos a hacer genera una actitud más positiva. Si tu cliente piensa que aquello que va a hacer no sirve para nada, es más que probable que no le dé ninguna importancia a hacerlo de la mejor forma posible. Si tu mismo piensas que lo que vas a explicar o lo que vas a mandar hacer no sire para nada, tenemos un problema, porque no podrás vendérselo bien. Cuida mucho el márquetin de aquello que quieres vender y te será más fácil colocar el producto, si te vendes mal, ningún cliente te lo comprará.

 

  1. Que la dinàmica de la clase sea divertida

¿Qué crees que a tus alumnos les gusta más, las comedias, las películas de acción y aventuras o los dramas? Parece claro que el drma no será su género preferido y sabes porqué, muy sencillo, porque en los dramas pasan menos cosas que en una peli de humor o en una de aventuras. Haz que en tu clase pasen muchas cosas y no sea un drama. Haz que sea divertido lo que pasa en ella. Aprovecha el valor del aprendizaje corporativo, haz que hablen en lugar de prohibirlo, pero favorece que hablen de algo que les sirva para mejorar aquello que han de hacer. A las actividades que les propongas decide que tengan un matgen de autonomía, que entrenen su iniciativa y su creatividad. Plantéales aquello que han de hacer como un reto. Ponlos en situaciones donde haga falta que le den vueltas a lo que creen que saben. Que se den cuenta de la dificultad o de la facilidad de algo haciéndolo y que descubran que no saben lo que saben que saben.

 

  1. Sonríe

Muchos profes entran en el aula con una cara de palo que ya hace que los alumnos los rechacen. Es normal que después no les guste aquello que hacen esos profes exageradamente serios. Si tu vas a una tienda o a un restaurante en el que te atiende alguien con mala cara es más que probable que no vuelvas nunca más. ¿Lo ves claro?

 

Planteate cambiar de punto de vista y pensar más en que aprendan cada uno lo que necesita que no en enseñarles a todos lo mismo.

 

Jaume Josa i Fenés, abril de 2016

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