30 mayo, 2017

Estar presente, la mejor forma de motivar a tus alumnos.

Estar presente significa estar atento a todo lo que ocurre en tu clase, estar pendiente de lo que ves, de lo que escuchas y de lo que sientes y convertirlo en la información básica para lo que has de hacer con tus alumnos en la clase.

¿Qué es estar presente?

Fundamentalmente tres cosas. Primero estar atento a lo que escuchas, segundo estar atento a lo que miras y ves y por último estar atento a cómo transmites lo que quieres transmitir, explicar, comentar…

Saber escuchar es algo que requiere un entrenamiento constante y consiste no solo en escuchar las palabras, sino todo lo que las envuelve. La intención que tienen para tus alumnos, el tono que desprenden, la predisposición al trabajo que suponen o no… Todo eso es lo que te dará pistas para plantearte tu clase.

Saber mirar y ver es no dejarse engañar por lo que crees que ves. Cuando entramos muchas veces en el mismo espacio solemos ver lo de siempre y  eso hace que nos olvidemos de mirar con atención. Abrir los ojos no es solo ver, es darse cuenta de lo que pasa, leer el mensaje que tus alumnos te envían es una pista fantástica para preparar tu clase que no puedes ignorar.

Saber comunicar significa enviar un mensaje concreto y preciso a tus alumnos, significa responder a eso que has escuchado y has visto. Adapta tu mensaje, tu clase, a eso. No seas inflexible, “hoy toca esto” sin saber si vas a obtener los resultados que esperas. Puedes pensar que son tus alumnos los que han de adaptarse a ti, pero a mí me parece que para pedir eso lo primero que has de preguntarte es si saben hacerlo. ¿Saben adaptarse a ti? Yo creo que no, por tanto eso te pasa la responsabilidad a ti. Tú eres el experto, no lo olvides y tienes un objetivo. ¿Lo cumplirás sin tener en cuenta lo que tus alumnos te dicen?

Vende muy bien lo que va a ocurrir en tu clase. Tu cliente necesita expectativas interesantes para motivarse.

 ¿Cómo se traduce estar presente en tu clase?

En la primera parte…

Si has visto ya el post en el que hablo de la estructura de la clase que yo te recomiendo para aprovechar al máximo la atención de tus alumnos, sabrás que empezar con ese calentamiento de 10 minutos es lo que facilitará la transición de tus alumnos a tu clase. Solo con entrar en clase ya podrás darte cuenta de qué es lo que podrás hacer con ellos en esos 10 minutos. Has de tener un cierto catálogo de posibilidades previstas, no una sola, y elegirás en función de la percepción que tienes de lo que has escuchado y has visto. El objetivo de esta fase de la clase es la participación de todos, así que es interesante que tengas una actitud  que lo favorezca, que los anime a participar, que les haga salir de su zona de confort. No te sientes en esta fase, paséate, comenta, provoca y sigue observando.

En la segunda parte de la clase…

el objetivo es que estén todos lo más atentos posible, la mayor concentración la tienen en ese tiempo, pero no será gratis. Si has de explicar o han de hacer un trabajo individual no pueden desaprovechar lo que tú sabes y lo que les puedes ayudar. Tu actitud ha de ser la de un dinamizador, alguien que ayuda a los alumnos a ir un paso más allá de lo que harían sin ti. Cambia de sitio en el aula, muévete, desplázate en función de lo que veas y llega a cuantos más mejor. Mira a todos, no dejes a nadie sin mirar, sin ver y demuéstrales que estás atento a todos y a todo.  Si has de llamar la atención a alguien para que se concentre, hazlo con un mensaje preciso. Como te digo en el vídeo que acompaña este post, haz como los buenos entrenadores que dan instrucciones concretas.  Como vas a moverte por el aula, te aconsejo que la distribución lo facilite, que los espacios entre las mesas te permitan pasar. Los alumnos tienden a bunquerizarse para evitar que tú te metas. Lo sabes y sabes cómo evitarlo, así que diles que te gusta moverte y que necesitas poder pasar para atender a cada uno de manera personal.

En la tercera parte…

de lo que se trata es de facilitar el ambiente de trabajo en equipo que van a tener que demostrar. Rompe la dinámica de la segunda parte de la clase que ha de ser de mayor concentración y ha de pasar a ser de mayor colaboración. Una opción es mover las mesas, agrupándolas para que ese trabajo en equipo sea más fácil. Cámbialos de sitio, que no trabajen con los que trabajan siempre. En un anterior post te daba claves para aprovechar los cambios de sitio en este sentido. En esta tercera parte de la clase es conveniente que les des más autonomía, retírate algo del primer plano de la clase, del control que te da haber estado de pie hasta ahora y paseando. Ahora puedes sentarte, corregir incluso, preparar algo profesional, pero sin perder de vista que debes demostrar una actitud abierta para que te consulten lo que necesiten. Ahora ha llegado el momento de aprender de los otros alumnos, pero eso no significa que no puedan seguir aprovechando tu experiencia. Si alguien requiere tu presencia, levántate con energía y con interés. Comparte lo que los grupos van haciendo para que todos mejoren  más de lo que mejorarían trabajando individualmente.

Como ves te describo un tipo de clase muy activo en que estás siempre participando, especialmente en la primera y la segunda parte. Para eso necesitas estar en forma, así que cuídate como haría un gran profesional que es lo que eres.

Verás como tus alumnos acaban considerando una gran suerte tener a un profe como tú y eso es una sensación absolutamente maravillosa que no te puedes perder.

Jaume Josa, mayo de 2017

 

 

laescuelacoach

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