8 noviembre, 2016

Cómo utilizar bien PWP en tus clases

Confident lecturer is giving a speech to his students

Vamos a ver cómo podemos utilizar bien PWP para hacer clases más interesantes. Cada vez es más fácil encontrar en las aulas de hoy en día proyectores y ordenadores así que ocurre que muchos profes nos lanzamos a utilizarlos además de la pizarra y eso está muy bien porque las posibilidades son mayores de las que nos dan estas. Pero debemos tener muy claro que por el mero hecho de utilizar un proyector y un ordenador y proyectar una presentación nuestra clase no es mejor automáticamente. Es distinta y eso ya es algo, pero no resuelve nada si no tenemos claro qué es lo que ha de resolver. Volvemos al objetivo de tu clase una vez más: si no sabes lo que pretendes conseguir de ese tiempo con tus alumnos no es probable que consigas nada aunque lo hagas con el mejor sistema de presentación posible y con un sonido envolvente  e imagen en alta definición 3D.

Con esta reflexión inicial quiero decir que la tecnología te puede ayudar si tú ya tienes claro para qué la quieres utilizar, cuáles son sus puntos fuertes y sabes además cómo convertirla en un valor añadido que facilite la práctica y el aprendizaje; si no sabes para qué y es solo una novedad no va mucho más allá de los fuegos artificiales, que están bien un día, pero que al final acaban en humo.

Recuerdo que cuando se puso de moda que todos los alumnos tuvieran un ordenador portátil en clase mi hijo estaba en tercero de ESO, 13 años. Llegó al cole en su primer día con el portátil, encantado de tener eso entre sus manos para empezar una nueva enseñanza que imaginaba distinta de la de años anteriores y, por supuesto, mucho más divertida. Cuando llegó el profe de historia que tenía en aquel momento la magia se derrumbó. Al empezar la primera clase les dijo literamente: “la dinámica de esta clase es fácil: yo dicto y vosotros copiáis.” Fin del espectáculo. La única diferencia con respecto al año anterior era que antes a los alumnos les salía un callo en el dedo de tanto escribir y ahora iban a tener los dedos un poco más cortos de teclear en un ordenador. Poco cambio, la verdad.

Pues vamos a evitar que eso te pase cuando utilices la herramienta más común para hacer presentaciones que es Power Point.

Primero que nada hay que tener en cuenta que PWP sirve para dos tipos de presentaciones y eso es básico y decisivo para que entiendas el enfoque que ha de tener cuando construyas tu presentación. Sirve para presentar una información que alguien verá sin tu presencia y sirve para presentar una información que alguien verá teniéndote a ti presente. Esta pequeña diferencia es clave en el diseño y la preparación de tu presentación. Si tú no estás, la persona que lo verá, en su casa, por ejemplo, ha de tener mucha más información ya que no podrá consultarte nada, no estarás tú para aportar ni una palabra más, por tanto has de intentar ser mucho más exhaustivo. Es útil que haya más explicaciones por tu parte y, en consecuencia, es correcto que haya más texto ya que has de complementar la información con él. Pero cuando estás en el mismo espacio que tus alumnos y utilizas PWP como herramienta complementaria a tu explicación, tu planteamiento ha de ser completamente distinto.

Ya sé que eso lo sabes, pero he ido a muchas conferencias y he visto muchas clases en que los que las impartían debían saberlo también, pero o no habían pensado en ello o creían que los que estábamos sentados delante teníamos un problema de analfabetismo galopante. Sino no me explico los PWP absurdos que me han hecho presenciar.

Cuando tú estás en el mismo espacio que tu alumno, sea presencialmente en clase o en un webinar, es importante que pienses que el valor añadido lo darás tú con tu explicación. Lo que incluyas en el PWP ha de estar pensado para facilitar la comprensión de tu explicación y deberá aportar elementos audiovisuales que ayudarán a que tu explicación sea más clara. Pero tú estás allí, no lo olvides. Así que no pongas textos en tu presentación que luego vayas a leerles a tu público porque no son tontos, eso ya saben hacerlo sin ti delante, es aburrido que alguien te lea lo que ves en una pantalla y que seguramente podremos volver a leer más adelante. No lo hagas, es lo peor que puedes hacer para aportar algo distinto a tu explicación, ya que conviertes una herramienta que tiene infinitas posibilidades en un libro en pantalla y no se me ocurre nada más aburrido que eso.

Así que teniendo en cuenta que estás en este segundo caso vamos a ver qué es lo que debes tener en cuenta para que tu presentación en PWP sea práctica, útil y divertida.

  • Ten en cuenta el diseño. Es decir, los colores, las letras, las transiciones, los efectos y todo lo que quieras utilizar para hacer más visual tu presentación. Recuerda que lo primero es que ha de verse bien, así que ojo con los contrastes entre fondo y letra que quedan geniales en pantalla, pero que luego al proyectarlos no se distinguen; ojo con el tamaño de la letra que luego deberán ver tus alumnos; no conviertas tu presentación en un catálogo de toooodas las transiciones que tiene entre dispositivas PWP, usa solo una o dos maneras y no más o distraerás a tu público del objetivo principal; lo mismo con las apariciones de imágenes.
  • Utiliza las diapositivas adecuadas, ni más ni menos. Pero si temes pasarte de largo, mejor que te quedes corto. Los PWP interminables son horribles y muy aburridos y verás como, si no lo tienes en cuenta, tu público pronto bostezará.
  • Crea una dinámica lineal. PWP es una herramienta basada en la sucesión de diapositivas una tras otra, normalmente, así que eso lo has de tener en cuenta. Costará que tus alumnos entiendan que algo que dices está relacionado con algo que has dicho siete diapositivas antes porque tú has utilizado un sistema en que las cosas pasan cronológicamente. Eso es clave para que no sea un obstáculo para la comprensión.
  • Inserta más imágenes que palabras. Las imágenes que sean útiles,que te permitan profundizar en lo que quieres explicar y que esa explicación la aportes tú, es decir, no la incluyas en tu presentación. No pongas imágenes para que quede más mono, eso no tiene sentido en una explicación. Recuerda tu objetivo y refuérzalo con las imágenes, que sean ilustrativas, explicativas o ejemplares. Eso no significa que deben ser feas ni mucho menos, elige la mejor de entre todas las posibilidades que tengas, la más vistosa, la más espectacular, pero no olvides que ha de cumplir con esas condiciones de ilustrar, explicar o ejemplificar. ¡Ah! y cuida la calidad de las imágenes ya que en tu pantalla pueden quedar muy bien, pero si luego esa pantalla del ordenador la multiplicamos hasta que mida dos por tres metros igual la vemos completamente pixelada e indefinida, y eso dice muy poco de tu preocupación por hacerlo bien.
  • Crea esquemas en que se vean las distintas relaciones entre los conceptos que vas a explicar, de esta forma el alumno integra mejor todo lo que dices en algunas imágenes resumen que has elaborado o encontrado con el fin de remarcar lo dicho. Eso ayuda mucho a recopilar lo que ya has explicado o a anticipar lo que vas a decir y a no perderse cuando hay mucho material.
  • Incluye diapositivas que sean prácticas, es decir, que sugieran algún tipo de ejercicio que los alumnos pueden tener que hacer y entregarte para que los evalúes o que sirvan para abrir algún tipo de debate o discusión. Eso ayuda a volver a lo práctico y a relajarse si les estás pidiendo mucha atención ya que pueden hablar y comentar para llegar a conclusiones sobre lo que les planteas.
  • Termina con un resumen de las ideas más importantes, aquello que tú como experto consideras esencial que no olviden y así lo tendrán recopilado en una dispositiva final muy clara. Dale mucha importancia a este tipo de diapositivas en tu presentación ya que son las que resuelven sus decisiones sobre qué es lo que tú consideras clave. No lo dejes en sus manos, recuerda que lo más importante es lo que acabarás preguntándoles para evaluarles y no juegas al escondite en eso, sino que lo dejarás claro cada vez que hagas una explicación
  • Incluye vídeos, si puedes, que se abran insertados en la presentación, eso también ayuda mucho a comprender lo que estás explicando y permite momentos de atención distinta a la que te prestan a ti cuando hablas.
  • Que se la puedan descargar. Ya que las has hecho para ellos, deja que la tengan. Comparte tus materiales de soporte con tus alumnos para que ellos también los compartan con quien quieran, eso te da prestigio, demuestra confianza y recalca al máximo la importancia que le das a lo que tú preparas para facilitar su aprendizaje, así que ganáis todos.

Espero que estas ideas te ayuden a hacer extraordinarios PWP. No sé si mi  amigo José de Toyota leerá jamás este post, pero os prometo que no he visto jamás mejores PWP que los que él creaba para explicar el funcionamiento de las carretillas elevadoras de esta marca a los técnicos que debían repararlas. Me los enseñó en un curso que di sobre Habilidades Formativas y jamás he visto mejores PWP que los suyos. Él no tenía más preparación que tú para conseguir esas presentaciones extraordinarias, tan solo tenía mucho interés en explicar algo de la mejor manera posible a sus compañeros de Toyota para que estos tuvieran muy muy fácil hacer su trabajo. Lo dicho, cuando tenemos un objetivo claro, encontramos la mejor manera de hacerlo realidad.

Jaume Josa, noviembre de 2016

laescuelacoach

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