14 marzo, 2017

El perfil del profe en el siglo XXI. Tus principales características

el perfil del profeVamos a definir cuál es el perfil del profe del siglo XXI. En estos días estoy trabajando con mis alumnos de márquetin la definición de su target, del público objetivo que en cada uno de sus proyectos tienen. Es un factor especialmente importante para definir estrategias concretas y encontrar la forma de conectar con tu público. Y mientras estaba preparando las clases de este tema, me he preguntado cuál es el perfil que necesito como profe. Y dentro del perfil del profe, cuál sería la característica principal que un profe ha de tener para conectar con sus alumnos e influir positivamente en ellos.

El perfil del profe en el siglo XXI

El perfil del profe en el siglo XXI

Vamos a ver cuáles son las características más importantes que un profe debería tener en el siglo XXI para ser un profe de este siglo. Lo especifico porque hay muchos profes que, por desgracia, están viviendo en el siglo XXI, pero utilizan herramientas del siglo XX y hacen clases que perfectamente podrían ir por el túnel del tiempo hasta el XIX y nadie lo notaría, salvo por la ropa… o incluso puede que ni por eso.

Capacidad de empatía con el alumno

Capacidad de empatía con el alumno

No hace mucho leía un tweet que decía, “Lo que hace falta para hacer clases mejores es ponerse en el lugar del alumno“. Y me pareció que daba en el clavo. Si nos hemos aburrido en algunas clases a las que hemos ido, tendremos muy claro lo que nos aburre; pero si vamos un paso más allá y conocemos a nuestro cliente, entenderemos lo que le aburre y lo aleja de nosotros y de nuestras clases. Cuando conseguimos identificar eso, estamos mucho más cerca de llamar su interés y adaptarnos a nuestro público con dinámicas de clase más a su medida.

Disponibilidad a salir de nuestra zona de confort

Disponibilidad a salir de nuestra zona de confort

Esta profesión no es apta para comodones, es solo para valientes que no tienen miedo a que les muevan la silla. Si eres de los que no se levanta de la suya para dar clase o que lo hace enviando el mensaje de “vaya paliza, qué va a querer este pesado“, más vale que te dediques a otra cosa. Estás fuera del mercado y lo sabes. Así que has de tener claro que los tiempos en que los profes podían hacer lo mismo año tras año hasta el infinito y más allá, han pasado a la historia. Lo que este año funciona perfectamente y da resultados hay que tener claro que no significa que el año que viene vaya a funcionar; así que es importante que integres la idea de que vas a tener que cambiar siempre y sin descanso. Tu zona de confort es el peor barrio donde puedes vivir si eres profe.

Ser tecnología friendly

Ser tecnología friendly

Tu cliente vive en el mundo de la tecnología de forma permanente, eso significa que, si tú la ves como un aliado, estáis compartiendo espacios de interacción y te verá como alguien muy cercano a sus intereses. Mira la tecnología como algo que te ayuda a conseguir los objetivos que te propones, no como un enemigo acérrimo de tus intereses porque distrae. No solo distrae, también puede hacer que se concentre la atención de tus alumnos. No prohibas, adáptate y utiliza. Cuando veo que en algunas aulas de secundaria los móviles están prohibidos y hay carteles como si fuera un quirófano o una gasolinera, me entra urticaria. Da el salto no solo a los dispositivos móviles sino a las herramientas y aplicaciones que te pueden hacer la vida más fácil, pueden hacer que tu trabajo llegue a tus alumnos de manera más directa y con mejores resultados y además facilite la sorpresa y el contacto. Tu cliente está ahí, ¿a qué esperas a encontrarte con él?

Apasionarse con lo que uno hace

Apasionarse con lo que uno hace

Si no transmites pasión, ¿cómo piensas conectar con tu público? Piensa en aquellos a los que admiran tus alumnos, incluso en los que admiras tú mismo. ¿Cuál es la característica de aquellos a los que admiráis? La pasión por lo que hacen. Esa es la clave. Actores que se meten en su papel hasta hacernos creer que son ese personaje; cantantes que suben a un escenario a no dejarse nada por entregar; deportistas que entrenan y juegan cada pelota como si fuera la definitiva; son ellos los que te enseñan el camino. Copia eso de ellos. Cuando entres en clase haz lo mismo. Demuéstrales que tú también eres un apasionado de lo que haces y que te gusta tanto que no pararás hasta contagiarles tu pasión.

La más importante de las características

La más importante de las características

Dándole muchas vueltas a cuál sería la característica estrella que necesito tener como profe, como formador y, en mi caso como coach y como consultor, he llegado a la conclusión de que sí hay una característica que debo tener, potenciar cada día y mostrar a mis alumnos.

Ser feliz con lo que hago

Ser feliz con lo que hago

Sí ya sé que suena naïf, ya sé que te suena más a eslogan de Euro Disney, pero mira, me da igual lo que te parezca. Soy sincero. No es una idea loca, es una conclusión meditada y comprobada que voy a razonar ahora mismo para convencerte.

Nuestro trabajo consiste en influir positivamente en las personas con las que trabajamos. Ya he hablado que eso es lo que pienso de cómo ha de ser el liderazgo en el siglo XXI en algún que otro post. De eso espero ya haberte convencido. En el siglo XXI un líder es aquel que consigue que los que forman su equipo desarrollen todo el potencial de su talento. ¿Y cómo se hace eso? Influyendo en esas personas de la manera más positiva posible. ¿Y eso qué quiere decir? ¿Cómo se hace? Pues has de convertirte en una especie de ejemplo para el que forma parte de tu equipo. Ha de querer copiar cómo lo haces. ¿Cómo vamos a hacer que ocurra eso? Pues de una forma muy sencilla: demostrando que nuestra vida es tan interesante como nosotros queremos que sea.

Imagina que tenemos dos profes dando clase a un mismo grupo.

Uno entra siempre en clase con mala cara, preocupado, subiendo a la mínima el tono de voz. Sus “Buenos días” son más un “Hoy no me toquéis las narices” que un deseo. Exige a sus alumnos, pero les da cero afecto; siempre les dice lo que hacen mal; les recrimina lo que no consiguen y les augura, además, un futuro apocalíptico. “Creéis que todo es fácil y estáis muy equivocados”, “Vais a acabar en la cola del paro”, “Estamos apañados con una generación como la vuestra”… Ni siquiera se molesta en cuidar su imagen, “total, para qué” y le importa un pimiento que sus alumnos se aburran en sus clases, porque él hace las mismas que le daban hace 30 años y no piensa molestarse en cambiarlas.

Pero por otro lado hay otro profe que cuando entra en clase su “Buenos días” suena sincero y además lo dice cargado de energía, tanto si son las ocho de la mañana como si son las ocho de la tarde. Alguien que transmite con una sonrisa, con seguridad, con placer, lo que ha de transmitir. Una persona que se muestra cercano a sus alumnos, que sabe escuchar, cuya comunicación no verbal transmite personalidad, liderazgo y motivación. Un profe que sabe de lo que habla, pero no cree que su especialidad es la más importante del mundo por encima de los intereses de sus alumnos, sino que además se interesa por ellos y pregunta e intenta relacionar lo que a él le apasiona con lo que le interesa a su público. Una persona que es tridimensional, real, que habla de lo que pasa y de lo que le interesa y explica cosas de su vida que ilustran mucho más sus intereses.

¿Con cuál de las dos personas anteriores prefieres trabajar?

Pues ya está.

No podemos olvidar una máxima que manejamos ahora los que trabajamos en márqueting sobre todo en el entorno on line. Te compra el que te quiere y para que te compre lo que vendes, primero te ha de querer. Yo añadiría y para quererte primero le has de interesar. Si miras mis vídeos en Youtube te darás cuenta de lo que quiero decir. Yo no tengo el más mínimo reparo en mostrar mi casa, mi afición por la cocina, mi placer por cuidar mi jardín o lo que hago en mis fines de semana. No me da ningún miedo. Si quiero que mi cliente on line confíe en mí, yo tengo que darle confianza y por ello lo invito a mi casa, le digo, “esta es mi vida”

¿Y cómo se cuida todo eso?

¿Y cómo se cuida todo eso para que no te falle cuando lo necesites?

Si la principal característica del perfil de un profe del siglo XXI es que transmita esa felicidad, esa satisfacción personal hay algo que debes hacer con todo tu interés. Cuidar tu vida. En mis cursos de organización del tiempo siempre insisto sobre un aspecto que me parece clave para conseguir la satisfacción personal: cuidar tanto tu vida personal como la vida profesional. Siempre digo que organizarse bien ha de ser justamente para que en la vida haya tiempo tanto para lo que es trabajo como para lo que es vida personal. Las dos facetas de tu vida son dos caras de una misma moneda que eres tú y una no existe sin la otra, no puede estar en blanco porque entonces es una moneda falsa.

Así que yo te recomiendo que si quieres ser un gran profe, que influya en sus alumnos de manera positiva, que sea un líder que les acompañe a desarrollar todo su talento, cuides mucho tu vida personal, tu tiempo, tus fines de semana, lo que haces cuando no trabajas y lo pases tan bien como sea posible con lo que hagas. Defiende ese espacio, ese tiempo, con uñas y dientes, que nadie se permita ocupártelo por orden. Mucho menos si es tu jefe. Explícale que necesitas ese tiempo de calidad en tu vida para ser cada día mejor profe. Yo ya hace años que no ocupo los fines de semana con formación o con cosas que no quiero hacer y que no me dan el placer que necesito para llegar el lunes a las ocho de la mañana con todas las ganas del mundo de transmitir mi satisfacción a todos con los que voy a trabajar a lo largo de la semana. Es lo que les debo a mis clientes, es lo que más valor hará que yo dé en mi trabajo como profe, como formador o como consultor.

Jaume Josa, marzo de 2017.

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