24 noviembre, 2016

Hablar para volver a hablar

Conflict in the office : Business woman arguing with her boss at meeting over latest sales figures with others watching embarassedUna herramienta fácil y sorprendente para resolver conflictos

Cuando empecé a prepararme como coach lo hice para encontrar herramientas para liderar mejor al equipo de trabajo que dirigía en una empresa que se dedicaba a la formación on line y que justo en ese momento empezaba su camino. Yo ya había dirigido equipos de trabajo como director de un colegio durante 12 años y lo había hecho intentando aplicar el sentido común. Eso había hecho que acertara en algunas cosas y que no lo hiciera en muchas otras. En esta nueva etapa profesional no quería, al menos, cometer los mismos errores y buscaba nuevas herramientas y estrategias para hacerlo mejor. De entre todas las cosas que aprendí en ese curso de más de un año que literalmente cambió mi vida hay una que me parece absolutamente transformadora: la idea de “Hablar para volver a hablar”. Te cuento de qué va y ya verás el efecto que tiene en tu manera de encarar los problemas tanto en el ámbito de tu vida profesional como en tu vida personal. Ya sabes que soy de los que piensa que no hay diferencias entre una cara de la moneda y la otra, porque nosotros somos la moneda, que es lo realmente importante.

Imagina una situación de tu vida personal o profesional que sea un conflicto enquistado, algo que es un problema que se arrastra desde hace mucho tiempo con alguien que trabaja contigo o con alguien de tu familia; con un alumno, un profe o tu tía del pueblo. Da igual. No me vale que sea una tontería, aunque luego puede que acabes considerándolo así. Tiene que ser ese problema que no sabes cómo abordar, que te incomoda solo pensar en sacar el tema, que pensar en sentarte a hablar con esa persona con la que tienes el enfrentamiento te pone de mal humor tres días antes y acabas descartándolo, que aunque lo apuntes en tu agenda acabas buscando una excusa para no hacerlo. De ese tipo de conflictos estamos hablando ahora.

Cuando nos encontramos en una situación así solemos hacer dos cosas: la primera es buscar excusas para no afrontarlo; la segunda es echarle la culpa a la otra persona sobre todo lo que ha ocurrido y autoconvencernos de que a nosotros eso no nos afecta.  Vamos a ver cómo podemos hacerlo para manejar una situación de este tipo con la idea “Hablar para volver a hablar”. Vamos por pasos.

Preguntas previas…

  • ¿De verdad ese problema te duele tanto como para querer solucionarlo? Si no te duele mucho puedes olvidarlo y ya está. Olvídate de las excusas y de ponerlo en tu agenda para quedar bien. Dale carpetazo al tema y adiós para siempre. Si no duele, no compres ni una aspirina.
  • ¿Aparece cada tanto dándole vueltas por tu mente? Malo, eso siginifica que sí te duele más de lo que pensabas. Cuando te he hablado de organizarte bien y vivir mejor, he inisistido mucho en lo de vaciar la mente de lo que puedes tener apuntado en una agenda. Cuando algo no salta de la mente a la agenda ni a tiros es un indicio de que nos preocupa más de lo que pensamos. Sácalo de la mente porque allí no hace más que estorbar.
  • ¿Tienes miedo a que hablar de eso sea muy desagradable? Si eso ocurre, va a ser una barrera para encontrar una solución eficaz y que a nosotros nos sirva plenamente. El miedo no es malo porque nos pone en alerta. Seguramente con miedo corremos más rápido. Pero en una situación así nos hace ir con demasiadas ideas preconcebidas como para tener la actitud correcta para negociar. Y no dudes que lo que haremos para resolver una situación así será negociar con la otra persona.
  • ¿Algo o alguien te obliga a resolverlo? Puede ser que tú no quieras afrontarlo, pero igual se acerca una fecha para un encuentro con esa persona o tu jefe te obliga a dejar el tema zanjado o ves demasiado a esa persona como para esquivarlo más tiempo. Cuando eso pasa has de tener claro que no tienes opción: has de resolver sí o sí.

Una vez has diagnosticado estas circunstancias previas y decides afrontar el problema porque quieres o porque no puedes evitarlo te aconsejo que no pienses en que el primer encuentro vaya a resolverlo todo. Eso te liberará mucho, te relajará incluso y te sentirás más abierto a dar el primer paso del proyecto “Acabar con el conflicto”. Sí, eso es un proyecto y te lo has de tomar como tal.

En el primer encuentro céntrate en el objetivo mínimo: “tengo que poder hablar con esa persona de otra cosa”. Es muy importante que esa otra cosa no tenga nada que ver con el tema que es la base del conflicto. Un  tema en común sería lo mejor: fútbol, viajes, familia, cine, libros, series, política, cocina o manualidades chinas en el siglo XVI. Lo que sea, pero que no tenga nada que ver con el tema.

El objetivo es abrir la puerta a una segunda conversación que no necesariamente será la definitiva. Así que libérate de resolver nada. Ni lo intentes. Déjalo completamente aparcado. El objetivo solo es “hablar para volver a hablar”.

Romper la barrera que os separa, derribar el muro de recelo que habéis generado, encontrar un mínimo común denominador que es poder hablar, es el primer paso del proyecto. No te centres en el tercer paso. ni en el cuarto porque no han llegado todavía. Si no haces el primer paso, jamás hará falta que te preocupes por el segundo, así que no le des vueltas. Cuando lleguen los pasos más complicados te habrás entrenado un poco más para resolverlos, habrás creado las condiciones necesarias para que sean solucionables y habrás dejado atrás las ideas negativas que impedirían llegar a ellos.

Yo siempre digo que para que un proyecto tenga éxito hay que centrarse en el primer paso, siempre pensar en cuál es el primer paso y solo ese. Y ese primer paso ha se ser fácil y gratis. Si es complicado y caro tenemos dos grandes excusas para ni siquiera empezar.

Hace dos días una persona en un curso me planteó su inquietud porque se reincorporaba al trabajo una persona de su equipo tras estar un mes de baja por depresión. La visión de esta baja laboral por parte de la persona que me hizo la consulta y que dirigía el equipo era que se trataba de un engaño para librarse de una sanción por incumplimiento grave de sus responsabilidades, además sabía que la persona que se reincorporaba la había intentado denunciar por acoso laboral ante la inspección de trabajo. Como te puedes imaginar las circunstancias no favorecían que el encuentro inicial fuera una fiesta. Si esta persona se centra en “tengo que aclarar todo lo que está pendiente con la trabajadora que se reincorpora”, tiene demasiado trabajo para el primer día, generará conflictos nuevos que se añadirán a los anteriores y su tensión se disparará. Todo cosas malas que pueden llevar a más problemas.

Mi recomendación fue la de que la recibiera como me recibiría a mí si me reincorporara después de estar de baja por una gripe fuerte. Que se olvidara de la depresión, que se olvidara de la denuncia, que se olvidara de la sanción y se centrara en algo fácil y barato: acoger tras una baja a una compañera de trabajo. Cuando se lo dije se relajó. Lo noté claramente en su comunicación no verbal. Ella me había hecho la consulta pensando que iba a tener mucho trabajo y, de pronto, se encontraba con que lo que tenía que hacer era muy fácil y no suponía ningún esfuerzo especial. Eso es hablar para volver a hablar y funciona muy bien.

La idea de fijar el objetivo de todo lo que hagas claramente es la que está en la base de esta herramienta y de ello ya te he hablado en algún post anterior. Es la misma idea que hay en este vídeo que nos habla de la técnica de presentación que llamamos “Elevator speech”. Céntrate en aquello que puedes esperar de tu primer encuentro con la persona con la que tienes el conflicto de la misma manera que en el vídeo la experta recomienda a sus alumnos que se centren en lo que pueden conseguir en 12 segundos dentro de un ascensor con un posible inversor. Es más fácil tener como objetivo conseguir que te den una tarjeta de visita que no que te den 3.000 euros ¿verdad?; igualmente es más fácil conversar con alguien de cine que resolver ese conflcito enquistado. Eso ya llegará, pero hoy no es ese día.

Jaume Josa, noviembre de 2016

laescuelacoach

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